El desayuno de los campeones (de Bear Grylls)

Y es que el señor Bear Grylls apenas ha saltado del helicóptero que ya está buscando un gusano al que hincarle el diente. Lejos de lo que dice en el programa de televisión “el último superviviente”, por lo visto los insectos tienen un sabor agradable y depende de la especie se pueden consumir enteros. Por si aún no ha quedado claro, vamos a hablar de la entomofagia, o el consumo alimentario de insectos.Imagen

Ricos en proteínas (y pudiendo presentar también vitaminas, minerales y grasas), comparando  por ejemplo un saltamontes con un filete de ternera, el aporte proteínico del insecto ronda el 20% mientras que el de la ternera está en un 27%. A pesar de aportar menos proteína que la ternera (que a diferencia de los insectos, de la ternera nos gustan hasta los andares), se considera mucho más eficiente al insecto: un insecto es capaz de convertir dos kilos de alimento en 1 kilo de masa de insecto, mientras que una vaca necesita 8 kilos de alimento para aumentar en un kilo su peso.  Además, los gases de efecto invernadero producidos son inmensamente inferiores: los cerdos, a modo de ejemplo, producen entre 10 y 100 veces más gases. Si a estos datos les sumamos el hecho de que los insectos consumen residuos biológicos (hablando en plata: estiércol) y Imagenque éstos los transforman en proteínas consumibles por el ser humano, se puede inferir que estamos hablando del alimento del futuro (se reconocen más de 1400 especies de insectos diferentes comestibles).

Por poner un ejemplo, y siendo conscientes que es un alimento tabú en muchas culturas, si incluyéramos insectos en la harina, podríamos doblar su aporte de proteínas y calorías sin modificar su sabor. Así que, por mucho que nos cueste, tendremos que empezar a ver a estos bichejos con otros ojos.

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