Religión y comida: las curiosidades del Pastafarismo

El pastafarismo es una religión paródica creada en 2005 por Bobby Henderson, profesor de la universidad estatal de Oregón, como protesta a la política impuesta por el gobierno de incluir el creacionismo como alternativa al evolucionismo en las clases de biología. Aludiendo a la creencia del diseño inteligente, Henderson se inventó una religión cuya existencia es igual de demostrable que el catolicismo. Su religión, el pastaforismo, se basa en que el universo fue creado por una masa de espaguetis con albóndigas, invisible e indetectable, que flota por el espacio. Henderson envió al gobierno una carta abierta explicando que la idea de enseñar el creacionismo como alternativa al evolucionismo era una forma de saltarse la ley que prohibía la enseñanza de cualquier religión en las escuelas públicas, Imagenproponiendo la nueva religión como otra alternativa con la misma base científica que el creacionismo, para que también fuera incluida en horas lectivas de biología. Está religión está basada en el argumento ad ignorantiam de la tetera de Russel, es decir, en el absurdo que es demostrar la existencia de algo basándose únicamente en la imposibilidad de demostrar su inexistencia. Poco tardó el pastaforismo en acoger a adeptos provenientes del ateísmo y el agnosticismo, hasta tal punto que se convirtió en una religión oficial en Polonia.

Ahondando un poco más en los detalles de la variopinta religión, vemos que el universo fue creado por el espagueti volador después de beber mucho, lo cual explica las imperfecciones del mundo en que vivimos.  Además, puso en la tierra fósiles de criaturas que vivieron teóricamente antes de que se creara el universo sólo para poner a prueba la creencia de sus fieles. El cielo pastafari tiene volcanes hasta donde alcanza la vista de los que emana cerveza y varias fábricas donde manufacturan bailarin@s de striptease. En el infierno, en cambio, también hay volcanes de cerveza, pero ésta sale caliente y sin gas, y l@s bailarin@s de striptease manufacturad@s tienen enfermedades venéreas.

Como contra propuesta a la falacia utilizada por grupos religiosos de que las catástrofes y guerras en el mundo tienen una correlación inversamente proporcional al número de religiosos a nivel mundial, estableciendo así una lógica de causa-efecto, el pastafarismo defiende la correlación entre el descenso del número de piratas a nivel mundial y el calentamiento global, coronando su teoría con el hecho de que Somalia tiene el mayor número de piratas y el menor número de emisiones de CO2 del mundo.

Para completar el credo pastafari, tenemos sus “mandamientos”,  que aunque originariamente eran diez, dos se perdieron por el camino, lo cual explica la laxa moral del pastafarismo. Además, estos mandamientos no son de carácter imperativo, por lo que son denominados “me-gustaría-que”:

  1. Me gustaría mucho que no actuases como un imbécil santurrón que se cree mejor que los demás cuando describas mi tallarinesca divinidad.
  2. Me gustaría mucho que no utilizases mi existencia para oprimir a los demás.
  3. Me gustaría mucho que no juzgases a los demás por como visten, su aspecto, su forma de hablar… mira, sólo sé bueno ¿vale?
  4. Me gustaría mucho que no tuvieras una conducta que te ofenda a ti mismo o a tu compañero amoroso mentalmente maduro y con edad legal para tomar sus propias decisiones.
  5. Me gustaría mucho que no desafiaras las ideas fanáticas, misóginas y de odio de otros con el estómago vacío.
  6. Me gustaría mucho que no construyeras santuarios multimillonarios para honrar mi tallarinesca divinidad cuando el dinero podría ser mejor gastado en: acabar con la pobreza, curar enfermedades o bajar el precio de la televisión por cable.
  7. Me gustaría mucho que no fueras por ahí contándole a la gente que te hablo. No eres tan interesante.
  8. Me gustaría mucho que no hicieses a los otros lo que  te gustaría que te hiciesen a ti si te van las… eh… las cosas con mucho cuero/lubricante/Las Vegas. Si a la otra persona le interesa, disfrutadlo, y usad un preservativo. En serio, es un pedazo de goma, si no hubiera querido que disfrutaran al hacerlo habría añadido pinchos o algo.

Y hasta aquí una muestra de las curiosidades de esta gastronómica religión. Que el espagueti esté con todos vosotros.

 

El desayuno de los campeones (de Bear Grylls)

Y es que el señor Bear Grylls apenas ha saltado del helicóptero que ya está buscando un gusano al que hincarle el diente. Lejos de lo que dice en el programa de televisión “el último superviviente”, por lo visto los insectos tienen un sabor agradable y depende de la especie se pueden consumir enteros. Por si aún no ha quedado claro, vamos a hablar de la entomofagia, o el consumo alimentario de insectos.Imagen

Ricos en proteínas (y pudiendo presentar también vitaminas, minerales y grasas), comparando  por ejemplo un saltamontes con un filete de ternera, el aporte proteínico del insecto ronda el 20% mientras que el de la ternera está en un 27%. A pesar de aportar menos proteína que la ternera (que a diferencia de los insectos, de la ternera nos gustan hasta los andares), se considera mucho más eficiente al insecto: un insecto es capaz de convertir dos kilos de alimento en 1 kilo de masa de insecto, mientras que una vaca necesita 8 kilos de alimento para aumentar en un kilo su peso.  Además, los gases de efecto invernadero producidos son inmensamente inferiores: los cerdos, a modo de ejemplo, producen entre 10 y 100 veces más gases. Si a estos datos les sumamos el hecho de que los insectos consumen residuos biológicos (hablando en plata: estiércol) y Imagenque éstos los transforman en proteínas consumibles por el ser humano, se puede inferir que estamos hablando del alimento del futuro (se reconocen más de 1400 especies de insectos diferentes comestibles).

Por poner un ejemplo, y siendo conscientes que es un alimento tabú en muchas culturas, si incluyéramos insectos en la harina, podríamos doblar su aporte de proteínas y calorías sin modificar su sabor. Así que, por mucho que nos cueste, tendremos que empezar a ver a estos bichejos con otros ojos.

Una de calçots

Situado en Les Planes, aún dentro de Barcelona aunque en lo que un pixa-pins como yo calificaría de “plena montaña”, encontramos 1392560279631el restaurante Can Pichurri. Tras pocos minutos de espera (a pesar de tener reserva) nos acomodan en una mesa para que nos deleitemos con la variedad de su carta y podamos disfrutar del vaivén de los camareros como si de una carrera de fórmula uno se tratase. Mis acompañantes y yo nos decantamos por hacer una calçotada la cual en breves tiene su salida a escena. Tras hacer lo debido con los calçots el camarero hace una parada en boxes para traernos el segundo plato: una parrillada de carne. Después del atracón de calçots sabes que o tú o la parrilada no va a salir vivo de la mesa, el problema es que dudas de tus posibilidades.

1392560279914Sin entrar en más detalles, ninguno de los tres comensales que allí nos encontramos se acaba  todas las piezas de carne, que es retirada por un chistoso camarero que hace hincapié en nuestra incapacidad por rebañar los platos. Después de una copa de cava cortesía de la casa y de negarnos en redondo a comer postre llega el último plato: la cuenta. A bote pronto hace pensar que es un precio muy desorbitado, pero habría que tener en cuenta que con lo que comimos (y con lo que nos dejamos en el plato) y con lo que bebimos (y con el medio litro de vino que devolvimos al remitente) de allí comían cuatro personas, cinco si no tienen mucha hambre.

Concluyendo, el servicio muy correcto, lo cierto es que el camarero era de ganarse las propinas a capa y espada1392564356933; la comida abundante, tal vez con un aprobado justo para paladares finos, pero abundante;  el precio ligeramente descompensado en mi opinión; y la tarde perdida por completo, acabamos todos tan llenos que lo único en lo que podíamos pensar era en llegar a casa, estirarse en el sofá y que el cuerpo hiciera lo que creyera conveniente con todo lo que habías engullido.

Restaurante Can Pichurri

Carretera de Sant Cugat a Vallvidrera Km 5,6

08017 Barcelona – Barcelona

Teléfono: 93 205 65 19