Gafas para cortar cebolla

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Hay gafas de vista, gafas de sol y luego están las gafas para cortar cebolla.

Si vemos a alguien llorando a moco tendido en la cocina mientras está cortando algo, podemos suponer dos cosas, o bien se ha cortado un dedo, o corta cebollas.

Para ser optimistas, es más probable que sea la última, ya que las cebollas liberan una sustancia irritante (el sulfóxido de tiopropanal), que hace llorar a cualquiera que se aventura en su corte.

No es una cuestión de sensibilidad, alergias o de baja resistencia, las cebollas hacen llorar a todos, de las amas de casa apasionadas de telenovelas, a duros y gruñones cocineros al más puro estilo Gordon Ramsay.

Si cortamos cebollas una vez al año, entonces no hay problema, pero si lo hacemos a menudo, o no lo hacemos por este molesto problema, entonces necesitamos las gafas para cortar cebollas.

Los ojos estarán protegidos por las lentes gruesas y por la junta de espuma que rodea la lente y que no deja pasar la más pequeña emanación de gas.

De esta forma quien corta kilos y kilos de cebollas no sufrirá el efecto secundario más mínimo, a lo sumo podría sufrir del aliento clásico en caso de comerla, pero para eso ya hay muchas soluciones para cubrirlo.

Están disponibles en varios colores, desde el negro al rosa, verde a blanco, después de todo, es un accesorio de moda y no se podría ignorar el color, un elemento muy importante para un cocinero de moda.

Yo nunca he visto un cocinero con este tipo de gafas, pero teniendo en cuenta la eficacia, creo que se convertirá en una necesidad para todas las cocinas, tanto en las de restaurantes, como en nuestras casas.

¿Vosotr@s que pensáis, las utilizaríais?

Del chupito de whisky a la infusión con miel: recomendaciones y contra-indicaciones para cuidar la voz

No hay nada peor para alguien que debe realizar algún tipo de evento como hablar Imagenen público o cantar que levantarse por arte de magia sin voz. Pues aquí la odisea alimenticia que viví recientemente para luchar contra el dolor de garganta y la pérdida de voz, llena de errores y búsquedas en la red buscando soluciones. 

 

Lo primero que hago, en contra de la cultura popular, es tomarme un café con leche. La cafeína y la teína son elementos reconocidamente desaconsejados para la garganta ¿pero quién puede enfrentarse al día sin el café de “por la mañana”? A continuación, durante y después del desayuno bebí dos infusiones con miel. Acto seguido, y muy a mi pesar, me fui al gimnasio a sudar la fiebre y a seguir bebiendo cantidades industriales de agua. Durante el resto del día seguí bebiendo agua e infusiones con miel, añadiéndole limón esta vez, por recomendación popular.

 

Justo antes del evento, para combatir el catarro que a lo largo del día había abandonado en parte mi garganta para aposentarse en el resto de mi cuerpo, me tomé dos coca-colas (error), aunque sí es cierto que el azúcar me ayudó a despertarme un poco y quitarme el dolor de huesos (u olvidarme de él). Después, en un acto de extrema inteligencia, tomé un chupito de whisky “para la garganta” Imagen(aunque en realidad fue para mí). Como podéis ver, no indagué demasiado en los posibles remedios que la red me ofrecía, pero sí lo hice a posteriori, y aquí un seguido de remedios contra la falta de voz o el dolor de garganta:

Limón y miel, la miel por sus propiedades antibióticas y el limón porque la vitamina C que contiene refuerza el sistema inmunológico y ayuda a combatir el resfriado.

La sopa, tomar líquidos calientes ayudan a despegar el moco de la garganta e hidratar las cuerdas vocales.

Calabazas, zanahorias y tomates, su vitamina A ayuda a la regeneración de las mucosas.

Ácidos grasos omega-3 (presentes en el pescado azul y los frutos secos) mejoran la condición de las cuerdas vocales y ejercen un acción antiinflamatoria.

Cebolla y ajo, pues tienen una acción antibacteriana, expectorante y mucolítica. En concreto, y aunque parezca mentira, se recomienda beber infusiones de cebolla.

Evitar bebidas alcohólicas y con cafeína, pues deshidratan las cuerdas vocales.

Infusiones de manzanilla, que tiene propiedades antiinflamatorias y antisépticas.

Crema Catalana

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La Crema Catalana, así como su nombre indica, es un pastel típico de Cataluña, pero se ha convertido en uno de los pasteles más internacionales. De hecho, a menudo en la lista de los postres figura entre los pasteles caseros en muchos restaurantes.

La característica que ha hecho la crema tan famosa y apreciada en todo el mundo tiene su contraste distintivo entre la superficie caliente y crujiente y el interior frio y suave.

Este contraste de texturas y temperaturas recuerdan el flan francés, que se cree que es el antepasado de la crema catalana. Lo que más distingue a las dos, es el método de cocción: la crema es cocida en el fuego, mientras que el flan se cuece al baño maría.

La crema catalana tradicional lleva canela, pero he omitido ponerla porque no a todo el mundo le gusta. En la superficie ponemos una pizca de vainilla en polvo.

Ingredientes (6 porciones):

–          1 litro de leche entera

–          80 g de azúcar

–          60 g maizena

–          8 yemas de huevo

–          La piel de ½ limón

–          azúcar para caramelizar

–          vainilla en polvo

 

Preparación:

Hervimos la leche con la piel de limón.

Mientras tanto, batimos las yemas con el azúcar hasta que la mezcla esté ligera, hinchada y esponjosa.

Agregamos poco a poco la maizena tamizada.

Añadimos la leche caliente en hilo y mezclamos. Ponemos en el fuego y dejamos durante 5 minutos para espesar la mezcla.

Vertemos la crema en recipientes y dejamos enfriar a temperatura ambiente.

Después se meten en la nevera, cubriendo con papel de aluminio, hasta que estén listas para su consumo.

Espolvoreamos la superficie con una pizca de vainilla en polvo y el azúcar abundante (preferiblemente de color marrón). Se quema con llama adecuada (alternativamente, se puede poner en el horno poniendo la crema muy cerca de la parrilla).

Ya tenemos un postre fácil de preparar y delicioso !

Tortitas americanas con ingredientes naturales!

 

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Vivimos en un mundo donde los supermercados están llenos de alimentos elaborados quien sabe con qué y cómo.

¿Estás cansado/a de los alimentos llenos de harina extra, azúcar refinada y almidones?
Si es así, seguro que probarás esta receta 100% natural, elaborada con ingredientes naturales.

Os enseño cómo preparar unas deliciosas tortitas americanas.

Ingredientes (para dos personas):
– Un plátano maduro
– Dos huevos
– Una cucharadita de aceite de oliva
– Mermelada, fruta (opcional)

Preparación:

Rompemos los huevos en un tazón y cortamos los plátanos en rodajas. Ponemos los dos ingredientes en un recipiente y con una batidora mezclamos poco tiempo hasta obtener una composición homogénea (pero no muy líquida).

Ponemos el aceite de oliva en una sartén y esperamos hasta que esté caliente.10177454_10152343600524489_767512101_n
Usando un cucharón, ponemos composición en la sartén. Ajustamos el fuego a intensidad media y dejamos la tortita allí durante unos 30 segundos. A continuación damos la vuelta por otros 30 segundos.

La ponemos en un plato.
Repetimos hasta terminar toda la composición. Las tortitas se sirven con fruta. A mi personalmente me gustan con mermelada.

A disfrutar!

Los Huevos bien frescos

Los huevos son una materia prima esencial de cualquier hogar, ahora bien, los que consumimos diariamente… ¿sabemos de dónde provienen?

Éstos deben ir marcados con un código en su cáscara, el primer dígito es el código de la forma de la cría, vamos a ver en qué consiste:

El #3: para huevos de gallinas criadas en jaulas (deberíamos huir de su compra)

El #2: para huevos de gallinas criadas en el suelo

El #1: para huevos de gallinas camperas

El #0: para huevos de gallinas ecológicas

¿Sabemos diferenciar las gallinas camperas de las ecológicas?

Las gallinas camperas son aquellas que están alimentadas con pienso tradicional y viven en naves con acceso al exterior.

Sin embargo, las ecológicas son aquellas que además de criarse en total libertad son alimentadas con pienso sin insecticidas y no transgénicos y gozan de espacio interior y exterior. ¡PITAS PITAS!

¿Y qué mejor que cocinar un huevo frito de un buen huevo fresco?

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1-      En una sartén pequeña pondremos aceite abundante, dejándolo calentar hasta que empiece a humear.

2-      Con un ligero golpe al huevo en el borde del plato éste se habrá abierto, y le echamos una pizca de sal, ya que los huevos de por sí ya contienen sales.

3-      Inclinamos la sartén para que el aceite se decante hacia un lado, sobre el que se echaremos el huevo. Después y con una espumadera se va echando aceite hirviendo sobre la yema.

4-      Freír un huevo debe hacerse con cierta rapidez, puesto que al quedar la clara cocida y dorada, la yema debe permanecer blanda y jugosa.

¡A DISFRUTAR DEL HUEVO Y A MOJAR PAN!